
http://news-nuclear.blogspot.com/2006/02/francia-se-propone-relanzar-la-energa.html


El Programa de Energía Nuclear 2010 fue anunciado por el secretario de Energía de los Estados Unidos Spencer Abraham el 14 de febrero de 2002 como un medio para afrontar la necesidad de nuevas plantas de energía. El programa es un esfuerzo de costes compartidos entre el gobierno y las industrias para identificar emplazamientos para nuevas plantas de energía nuclear, desarrollar y comercializar tecnologías avanzadas para plantas nucleares, evaluar los aspectos de negocio para la construcción de nuevas plantas de energía nuclear y demostrar procesos de regulación no verificados que condujeran a decisiones industriales en los próximos años, para obtener su ratificación por parte de
En 2004, tres consorcios se presentaron a la convocatoria del Departamento de Energía de Estados Unidos sobre la iniciativa de energía nuclear 2010 y fueron recompensadas con fondos para sus propuestas:
Dos de los tres proyectos probarán los procesos de construcción y de autorización para funcionar (es decir, obtendrán una autorización de funcionamiento simultáneamente al permiso de construcción, cuya validez se condiciona a que la planta se construya de acuerdo con lo diseñado).
Unas pocas áreas de Estados Unidos con unidades nucleares están postulando obtener más unidades (Oswego, New York; Clinton, Illinois; Port Gibson, Mississíppi; etc.). NuStart Energy ha seleccionado un emplazamiento entre Oswego, Port Gibson, St. Francisville, Luisiana, Aiken, Carolina del Sur, Lusby, Maryland y Scottsboro, Alabama – cuatro de los cuales tienen reactores en funcionamiento, uno tiene una planta de energía nuclear no acabada, y uno es el complejo de Savannah River Site. A destacar, que los otros dos consorcios también están analizando Lusby y Scottsboro.
El 25 de septiembre de 2005 NuStart Energy seleccionó Port Gibson (el complejo de Grand Gulf) y Scottsboro (el de Bellefonte) para nuevas unidades nucleares. Port Gibson acogería un ESBWR (una versión de seguridad pasiva del BWR y Scottsboro un AP-1000 (una versión más segura del PWR). Entergy anunció que preparará su propia propuesta para River Bend Station en St. Francisville. Igualmente, Constellation Energy de Baltimore ha retirado sus emplazamientos de Lusby y Oswego de la lista finalista de NuStart, después de que el 15 de setiembre anunció una nueva asociación, UniStar Nuclear, con Areva para ofrecer reactores presurizados europeos (EPR) en los Estados Unidos. Finalmente, en octubre de 2005,
Progress Energy anunció que estaba estudiando la construcción de una nueva planta de energía nuclear y había empezado a evaluar posibles emplazamientos en el centro de Florida.
South Carolina Electric & Gas anunció el 10 de febrero de 2006 que elegía Westinghouse para una planta a construir en la planta VC Summer en Jenkinsville, Carolina del Sur.
Debería destacarse que tres ABWRs ya están funcionando en Japón y dos están en construcción en Taiwán.




Ante la volatilidad del mercado petrolero, los países más ricos del mundo, con Estados Unidos a la cabeza, vuelcan su mirada a la energía nuclear. Grupos ambientalistas opuestos a las centrales atómicas consideran que son inseguras y peligrosas para la salud y el ambiente.
Pese a las apocalípticas advertencias de grupos ambientalistas, la energía nuclear no está en retirada, sino todo lo contrario.Abraham anunció además que la administración del presidente George W. Bush estudia la elaboración de un programa nacional de “fusión nuclear”, y apoya el proyecto internacional, denominado Reactor Termonuclear Experimental (ITER, por sus siglas en inglés), que involucra a Canadá, Japón, Rusia y Europa en el estudio del poder del átomo con fines pacíficos.
Los países del G-8 producen y consumen 72 por ciento de la energía nuclear del planeta. Actualmente, 20 por ciento de la electricidad en Estados Unidos es producido por plantas nucleares, mientras en Alemania y Japón ese porcentaje sube a 30 por ciento y en Francia a 80 por ciento.
En 2001, el selecto club de países ricos gastó 432 mil millones de dólares en investigación y desarrollo de tecnologías energéticas.
Para algunos sectores ambientalistas, sin embargo, el encuentro de Detroit fue "una pérdida de tiempo". Así lo dijo el portavoz de Greenpeace Internacional, Steven Guilbeault, quien aseguró que depender de la energía atómica no es la solución a los problemas causados por el uso excesivo de petróleo, carbón y gas.
Greenpeace y otros grupos afirman que la energía nuclear es insegura y representa peligros graves para la salud y el ambiente.
El accidente de la central nuclear de Chernobyl, Ucrania, en 1986, contaminó por lo menos a 20 naciones y liberó 300 veces más radiación que la bomba que Estados Unidos arrojó en 1945 sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.
Pero no fue el único. En 1957 se incendió el reactor de Windscale, en Gran Bretaña, y en 1979, un reactor de la central estadounidense de Three Mile Island estuvo muy cerca del colapso.
Organizaciones ambientalistas afirman que la reunión del G-8 no fue más que un nuevo paso del gobierno de Bush en la consecución de sus políticas contrarias al ambiente, dictadas por la industria energética que invirtió millones de dólares en la campaña electoral del mandatario.
Altos funcionarios de Washington, como el vicepresidente Dick Cheney, fueron ejecutivos de compañías de energía antes de sumarse al gobierno, mientras corporaciones como la quebrada Enron jugaron un papel crucial en la definición del plan energético de Bush, según informes de la prensa estadounidense.
Un estudio publicado en abril por el independiente Instituto para
Estados Unidos se retiró el año pasado de las negociaciones para poner en vigor el Protocolo de Kyoto, el instrumento internacional que establece metas obligatorias de reducción de gases invernadero para las naciones del Norte industrial.
"El plan (alternativo) del gobierno de Bush para abatir la 'intensidad' de los gases invernadero ni siquiera se acerca al cumplimiento de la convención", sostuvo el director del IEER y coautor del estudio, Arjun Makhijani.
El científico y sus colegas criticaron así mismo el "desconocimiento estadounidense" a las obligaciones asumidas en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT).
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"La apertura de opciones para utilizar armas nucleares, incluyendo ataques preventivos contra estados sin arsenal atómico, es contraria al compromiso de reducir el papel de las armas nucleares en la política de seguridad, adoptado hace menos de dos años", agregó Boroughs.
Pero otros dentro del sector verde discrepan. James Lovelock, uno de los pioneros del movimiento ambientalista en las naciones industriales, apoya el uso de la energía atómica. "Las centrales nucleares no son bombas" y no se justifican las preocupaciones "casi patológicas" sobre su seguridad, ha dicho Lovelock.
Aunque la energía nuclear es "potencialmente dañina" para las personas, su riesgo para el planeta es "insignificante", según el ambientalista.
"Los peligros de seguir quemando combustibles fósiles son mucho mayores y amenazan no sólo a las personas, sino a la civilización misma....Buena parte del primer mundo (Norte industrial) se comporta como el fumador impulsivo: estamos tan acostumbrados a quemar combustibles fósiles que ignoramos sus graves peligros a largo plazo", afirmó.
